Testimonio: ¿Por qué capacitarse para ser padre o madre de familia?
¿Por qué capacitarse para ser padre o madre de familia? Esta es una pregunta que me hice cuando nació mi hija. Desde el inicio tuve claro algo: no quería repetir los mismos errores que, muchas veces sin intención, cometieron generaciones anteriores. No quería seguir círculos ni patrones heredados; quería construir una forma distinta de criar.
Por: Pamela Valverde de Thomson
Tenía claro mi objetivo, entonces, empecé a buscar información y herramientas que me ayudaran a desempeñar mejor mi rol como madre primeriza. Sin embargo, antes de enfocarme en la crianza de mi hija, entendí que también debía mirar hacia mi propia historia.
Por ello decidí iniciar un diplomado llamado »Sanando mi infancia». Fue un proceso profundamente transformador. ¿Quién no ha atravesado heridas, conflictos o experiencias difíciles durante la niñez o la adolescencia? Este espacio me permitió reconocer esas experiencias, sanar algunas de ellas y aprender a convivir con otras desde una perspectiva diferente. Entendí que las heridas de la infancia pueden dejar huellas, pero también que es posible resignificarlas y avanzar.
Más adelante, ya siendo madre, llevé el diplomado “ Educación emocional en la infancia”. Llegó en el momento indicado y se convirtió en una herramienta valiosa tanto para la crianza de mi hija como para comprender y gestionar mis propios miedos y emociones.
Cuando mi pequeña ingresó a la guardería decidí seguir ampliando mis conocimientos y profundizar en la crianza respetuosa. Así llegué al diplomado “Pedagogías alternativas y respetuosas,” un enfoque alineado con mis valores y con la manera en que entiendo el acompañamiento infantil: con respeto, escucha y conexión.
Finalmente, aunque mi hija aún es pequeña, tuve la oportunidad de participar de manera gratuita en el diplomado Adolescencia. Fue una experiencia enriquecedora porque me permitió comprender una etapa que muchas veces genera incertidumbre y me brindó herramientas para prepararme con anticipación.
Estoy convencida de que cuando la infancia de nuestros hijos se construye con bases sólidas, amor y acompañamiento consciente, en la adolescencia comenzamos a ver los frutos.
Ser padre o madre es un aprendizaje constante. Solemos decir que los hijos no vienen con un manual bajo el brazo, y es cierto. Pero sí existen espacios de formación que pueden convertirse en una guía valiosa. En mi experiencia, estas herramientas me han fortalecido emocional y psicológicamente para afrontar los distintos desafíos de la crianza.
Por eso, hago un llamado a los gobiernos, especialmente en Latinoamérica, para que promuevan e implementen más iniciativas de formación para madres y padres. La capacitación no debería ser un privilegio ni depender del factor económico.
Si invertimos en educar y acompañar a quienes crían, estaremos sembrando en nuestros hijos la semilla de una mejor educación y, con ella, la posibilidad de construir un futuro mejor .
Foto: Clarín













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