Últimos en educación: ¿Qué hacer para frenar la crisis educativa?
La crisis educativa en el Perú continúa arrastrando serias falencias sobre el nivel de incompetencia frente a las naciones más poderosas del mundo. ¿Sabes en que ubicación del ranking mundial de competencia se encuentra nuestro país? ¿Qué podemos hacer para revertir esta situación?
Está comprobado. Cada vez estudiamos menos, comprendemos menos, razonamos menos. La educación en el Perú continúa devaluándose a índices realmente vergonzosos, sin posibilidad alguna de mejorar en calidad e infraestructura.
Un reciente informe de un programa dominical reveló incluso que editoriales privadas ofrecen al mercado textos escolares repletos de errores garrafales, y que son adquiridos sin la menor fiscalización para su comercialización en escuelas particulares.
Pero eso no es todo, porque según el Fondo Económico Mundial, el Perú se ubica en el puesto 138 del ranking mundial en educación (de un total de 144 países). No más lejana se encuentra la cruda realidad de muchos estudiantes, quienes recurren a la simpleza de realizar sus trabajos escolares y académicos recurriendo a Internet.
¿Qué está pasando? ¿Qué sucede con la educación en el Perú? El resultado de esta descompensación no es más que la prueba más contundente de los contrastes que vive nuestro país, donde la educación es un estándar que busca llegar a todos sin excepción, pero que finalmente aporta una mínima capacidad de retención.
Las universidades públicas carecen de infraestructura y condiciones para cubrir con la demanda de estudiantes que anualmente postulan para superar el examen de admisión. A la par están las instituciones privadas que lucran a costas de la educación y ofrecen un estatus “superior” que se rige según precios.
Una gran cantidad de escuelas particulares contratan practicantes, estudiantes y aficionados de otros campos con una remuneración por debajo de las expectativas salariales.
Y aunque el tema de la inversión es muy importante, lo que prescindimos como país es una mejor formación educativa desde el hogar, donde las familias no surjan de la casualidad de un encuentro sexual e inmaduro, y la pobreza no engrandezca el rostro de la vergüenza.
Para ser un país de oportunidades, debemos buscar esas oportunidades y unir esfuerzos para que el deseo de aprender sea constante y no muera. ¿Seremos capaces de tal utopía?












Verguenza y màs verguenza. lo menos que se debe hacer despedir de inmediato a las jefaturas actuales del Ministerio de Educaciòn sin contemplaciones y de ninguna manera cambiarlos de puesto, se van a la calle. Renuncia del Ministro de Educaciòn y de todos los directores de colegios y una fuerte llamada de atenciòn a los profesores que enseñan a los alumnos con el contenido de estos libros. El gobierno tiene culpa de todos estos errores, por que màs se preocupan de inaugurar simples obras que cumplir con sus verdaderos funciones de gobernantes.
Para frenar la crisis educativa debe encargarse los mandos del Ministerio de Educación a gente realmente capaz, con buena cultura y espíritu altruista. O sea, erradicar el legado dejado por la plaga aprista y fujimorista. Esa embruteció al país.
Sin comentario, vergonzoso, humillante, etc.