Loreto : ¿Conoces todo sobre los poderes de la Ayahuasca?

Las sesiones de ayahuasca por lo general se hacen de manera grupal entre 5 a 25 personas
Para los pueblos de la Amazonía y el margen occidental de la Cordillera de los Andes esta planta conocida como San Pedro les ha servido a lo largo de los siglos para entender y comprender la cosmovisión de su existencia, indagar sobre el por qué de sus destinos y sus propios problemas llegando a alcanzar algunos conceptos divinos en medio de estos pueblos en donde la sabiduría se expresa por la comprensión de lo misterioso y oculto de lo espiritual y divino.
Estos pueblos andinos han hecho de esta planta un culto religioso donde el chamán o sabio del pueblo explica y transmite el saber ancestral de su tierra a sus compañeros de viaje. Conocidas también estas especies como plantas maestras, tienen componentes alucinógenos que pone en contacto la parte subconsciente de los habitantes andinos y selváticos y su vez los deja en conexión con sus raíces más profundas otorgando al discípulo respuestas a su cosmovisión y a su problemática existencial a lo largo de casi 5000 años de conocimiento. Para lograr este estado solo hay que dejar actuar a la planta.
Los maestros o chamanes son los encargados de dirigir estas prácticas ancestrales llenas de misterio y sabiduría autóctona, conocimientos que el guía entregará a sus iniciados. La Ayahuasca como se le conoce al San Pedro proviene de dos palabras quechuas que significan: Aya soga y wasca espíritu con lo cual se desprende que su significado sería soga de muerto ya que le permite a los espíritus dejar la parte material del cuerpo para poder apreciar el otro lado de la existencia. Otro atributo no menos importante es que esta planta otorga al visionario un conocimiento no solo en la parte espiritual sino también en la parte medicinal ya que en sus propiedades presenta diversas cualidades curativas.
Desde hace mucho tiempo ciudadanos de muchos países del mundo visitan Loreto para iniciarse en el conocimiento de esta planta medicinal y experimentar sus grandes poderes curativos en aspectos psicológicos y físicos.
Foto: Carlos Spottorno/El país










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