La ruta
Acercándose casi hasta rozarles el cuello, el “cobra” manda sonoros besos a cada muchacha de cuanto paradero existe en la vía de evitamiento. La colorida lata de atún ya se va poniendo “sopa” (repleta de pasajeros), pero como todos sabemos, eso no representa un problema. Donde entran tres, entran cuatro y hasta cinco, al menos que no quieras “colaborar”.
…“Mamacita te voy a reventar el…”, alardea el galán, en lo que para él es un piropo, y además, puede hacerlo al mismo tiempo que llama gente en el Trébol de Javier Prado. “Súbela chato” se escucha decir desde el asiento del conductor que ya se ha ganado dos mentadas de madre por ser egoísta y comprarse solo un marciano con semejante calor.
-Cobra: ¡Ah reconche…comes solo!
-Caña: Fuera mierda y jala gente nomás huevón…Habla Chato, ¿vas al tono del negro?
-No piraña, no voy. Tenglo plan con mi jerma, ¡ta´ que le voy a meter más reja a esa flaca!
Chupete en mano izquierda y timón en la derecha el caña se hace maña para hacer unos movimientos reggaetoneros en su mismo asiento, luego cambia el dial para buscar cumbia, pasa por la Karibeña, un poco de salsa en Rumba, y otra vez, perreo chacalonero en radio Fórmula. Ya no hay más decibeles que aguanten tamaña estridencia y el que quiera bajar tendrá que gritar un kilómetro antes, porque primero te bajarán a ti antes de bajar el volumen.
La combi se llena y se oye un nuevo conato de bronca- o quizá muestra de cariño- entre chofer y conductor que discuten por haber dejado a un pasajero.
-Cabecea pe´ basura…estás viendo que hay gente.
-…¿Y huevón no ves que hay tombo?
-¿Y…que problema? Le bajamos un sencillo.
…»Angamos», »Ricardo Palma», »Atocongo», »Ciudad»…Habla flaca, ¿vas? ¿Subes? Ta´ que también eres botadera.
– ¿Oé, vamos hasta Nueva Esperanza?…ya, vamos, cambia el letrero nomás.
-Maestro, bájese aquí, se ha malogrado el carro.
Un día cualquiera en una combi llena de gente. Es una ruta cualquiera de una empresa cualquiera de nuestro servicio de transporte urbano en Lima. Toda coincidencia con la realidad se queda corta para igualar a la cruda verdad que viven día a día los sufridos pasajeros. Público que casi derrotado ya no dice nada y espantosamente familiarizado con esta pesadilla, viaja sumiso a su respectivo destino, después de todo, siempre hay que llegar a tiempo para cumplir las obligaciones.






Criollada negativa; a estos malos personajes hay que educarlos inmediatamente; incomodan a los usuarios ¡ basta ya, basta !