Impotencia
Es supuesto que la vida tiene un orden de las cosas. Esas cosas, son las políticamente correctas. Duermes, despiertas, desayunas y vives cada día. Al final de la jornada, llegas a casa e imbuido en el sistema sigues sin darte cuenta que la rutina te va alejando de valorar y amar los pilares más importantes de tu vida. Siempre tiene que pasar algo para que actúes, solo cuando pasa, te cagas, literalmente, te cagas en un miedo que evidencia tu falsa devoción. En ciertos casos, te cuestionas una supuesta fe para luego correr a clamar ayuda.
Londres, Viernes 25, 17.45pm:
A través de mi ventana de un metro cuadrado oigo el golpeo de las gotas de lluvia sobre mi techo. Así es de infame la lluvia en este país, infame porque es casi verano y deberíamos estas todos felices, pero no es así.
Hay ruidos en esta casa, prefiero pensar que es una casa senil-si cabe el término- y que solo se trata de un crujir de maderas, un crujir que reclama atención porque al final ellas también son los pilares de este edificio.
Londres, 17.49pm:
Al tiempo que sigo confrontado a esta pantalla de ordenador, tan cerca a él, castigándome la visión, pero sobreviviendo al final, escucho el ruidillo de los comandos cerveceros ingleses preparándose para conquistar la noche y destruir el fin de semana enarbolando la vital bandera del consumismo . Todos los comandos son mixtos y no importan los colores, idiomas, ni nacionalidades a la hora de libar, porque para eso se trabaja aquí. Se gana bien y se sufre, a veces, para llegado el fin de semana desmadrarse como supuestamente tiene que ser…ya sé que no estoy diciendo nada creativo porque eso pasa en todas partes del mundo, pero, hace dos años tengo la sensación de que aquí es mil veces peor.
Seis de la tarde:
El problema de las familias pequeñas es que cuando surgen las emergencias sus dos o tres miembros se tienen que multiplicar para extenderse y solucionar los problemas más graves. Mi familia es pequeña y el problema se agrava cuando el cabrón mayor no está donde tiene que estar. Surge la la impotencia de entregar calidez a través de un abrazo y se debe conformar con los seudo afectos que facilitan las nuevas tecnologías. Créanme que se siente lo peor del mundo…y la duda de hacer lo correcto o incorrecto jode de a pocos, pero cada vez más.
Mejórate Mamá…te amo, te quiero con toda mi alma!






Todas las personas sin ecepciòn se sienten impotentes ante un caso u otro; en estos momentos lo màs recomendable es que estemos en el lugar donde màs podamos ayudar y tù estàs en el lugarmàs adecuado en segundo lugar tener Fè en el Señor, nuestro creador. Eres un buen hijo
Le creo, Peruchito.
Un consejo: Para «acercarse» a alguien distante existe algo que la tecnología a veces hace olvidar, y es una simple carta escrita a mano, con los errores que pudieran surgir.
El perfume y la huella del beso es opcional.