Hay algo en lo que el Perú no crece
Me corrijo en el título de esta nota: Hay algo en lo que el Perú se empequeñece. Somos un país que avanza en casi todos los sectores de la economía, pero vive con miedo. Somos un gigante dormido que despertó de su letargo para caminar imparable hacía, quizás, un no muy lejano liderazgo absoluto en la región, pero mientras más fuerte se hace, más miedo tiene.
El enunciado es simple: el problema de la inseguridad en el Perú se agrava día a día, sin que nadie haga nada. El crimen y todos los actos de violencia, en todas sus modalidades, se multiplican ya sin sorprendernos y el miedo se apodera de una nación que tirará por la borda todo su crecimiento si el problema no se empieza a solucionar desde este mismo momento. ¿Para qué tantos megacentros comerciales en cada pujante distrito limeño, si tarde o temprano, serán asaltados? El miedo de salir a la calle que puede tener cada peruano, lo tengo yo, que no estoy en el Perú. Siento miedo por mi familia, miedo que a mis sobrinos los maten por las zapatillas de moda o que para robarle el automóvil a un familiar le corten su existencia.
Los barrios populares,’maleados’ y tradicionalmente peligrosos, ahora son más populares, ‘maleados’ y peligrosos. Desde la corruptela de ministros, funcionarios y congresistas, hasta los secuestradores al paso, ‘marcas’, cogoteros, ‘gringashos’, pandilleros, barras bravas, drogadictos y chiquillos recién entrados a la adolescencia que emborrachándose en la esquina de su barrio, van marcando a quien pedirle un sencillo, todos campean en el país y se mueven dentro de la más escandalosa impunidad alimentada por un sistema judicial terrible y una organización penal absurda.
No me digan señores que esto pasa igual en todos los países. Pasa, pero no de esta manera. La diferencia es abismal porque no existen estos niveles. Con conocimiento de causa puedo decirles que esto no ocurre así, por ejemplo, en Europa. ¿Y en Sudamérica? Pues aquí estamos a punto de ser los mejores…estamos a un paso de ser el país más violento del continente, estamos a punto de quitarles ese tristemente célebre título a Brasil o Venezuela.
El presidente Humala tiene cero de nota en este apartado. Cero en liderazgo para este fin. Ni él ni sus ministros ni sus ‘cuchucientos’ generales de la Policía Nacional han hecho nada, no lo han hecho porque no tienen nada al respecto. ¿Dónde está el mentado Plan de Seguridad Ciudadana? ¿Dónde está la restructuración policial que la haría la más eficiente? ¿Dónde está la seguridad que se prometió a los peruanos durante la campaña? Ingenuas preguntas que no tienen respuesta de los responsables. Ni seriedad, ni eficacia para tan grave problema de fondo.
Mientras tanto recordemos la reacción de nuestro presidente ante la captura del mediático ‘Gringasho’: “Se debe mostrar la cara de este miserable, se debe saber quiénes son sus padres, cómo han podido formar a un miserable así y le debe caer todo el peso de la ley», se lució usted señor Humala.










El miedo ajeno es natural cuando se quiere a otra persona: a nuestra familia, a nuestros padres, a nuestros hijos. Pero personalmente el peruano NO TIENE MIEDO. Eso es lo que hace que sigan surgiendo Negocios en el país, de ahí viene la palabra «empresario», de emprender.
Claro que la inseguridad ciudadana continúa, pero yo sentí que no hubo mucha estas últimas fiestas; quizá porque se capturó a una centena de La Parada.
Recuerdo haber escuchado al Ejecutivo decir que este 2013 era el año de la Lucha contra la delincuencia. Ojalá que no haya excepciones y alcance a los burócratas corruptos también.
Mientras no exista elaborado un Plan de Seguridad Ciudadana, que contemple los verdaderos problemas de corrupción y sus » causas » totalmente cuantificado, considerando en este Plan, posibles soluciones, que son fáciles de detectar: en el Poder Judicial, en la organización penal, ministros, congresistas, funcionarios públicos y autoridades y ser fuerte en las sanciones que se les impongan en el caso no cumplan las funciones para los que fueron nombrados; porque éstos señores, son los verdaderos culpables de la inseguridad ciudadana. Los delincuentes son el resultado de éstos malos directivos
La corrupción se ataca de arriba hacia bajo y nó de abajo hacia arriba