El virus del parásito

¿Han visto alguna vez un virus que habite, crezca y se muestre en el cuerpo de un parásito ? ¿Difícil verdad ? Y casi no nos imaginamos como se vería a través de un microscopio . Eso, si es que esa posibilidad existe. Pues bien, ayer todos hemos visto un parásito con virus y se ha mostrado el mismo en televisión nacional .
El virus de la estupidez, bajeza , miseria humana, chulería, irrespeto y pobreza mental expuesto en todo su esplendor en un tipo que a esta hora esperemos ya haya sido removido , desinfectado, y por lo menos , separado por unos días del resto de la sociedad. Y decimos “por lo menos” porque a pesar de que lo que hizo el parásito en cuestión, es a todas luces un delito condenado por la ley con años de cárcel , todos ya sabemos como funcionan a veces las cosas en nuestro sistema de justicia.
Corrían las primeras horas de la mañana de este lunes en la avenida Parinacochas en La Victoria. La reportera de ATV Noticias, Candy Quispe, cubría como cada día la situación en la ciudad debido a las medidas dispuestas por la pandemia del Covid-19. En la conocida calle victoriana los vendedores ambulantes habían invadido la vía pública convirtiendo el lugar en un mercado. Estaban trabajando, pero sin distanciamiento social, higiene ni orden alguno. ¡Entiéndase de una vez por todas! ¿Derecho a trabajar y ganarse el pan para la familia? Sí. ¿Libre albedrío para instaurar el desorden y pisotear la autoridad sin importar el perjuicio que se causa a los demás? No. El “me salvo yo y a ti que te jodan”, es lo que se debe denunciar siempre.
No es por hacer un drama victimizando a una reportera como algunos dicen en las redes sociales. El que quiera señalar a una parte de la prensa como “mermelera”, que lo haga, pero para eso no confundamos hechos concretos. La acción de una escoria humana al tratar de toser o hacer el gesto de toser para contagiar a una persona y además amedrentarla de hacer su trabajo, es condenable. Sea la afectada una periodista o cualquier peatón. El periodismo no tiene la culpa de la falta de manejo del Gobierno para no distribuir adecuadamente un bono social que nunca llegó a todos. Aquí no se persigue el derecho a trabajar y la reportera afectada solo hacía su trabajo de informar sobre la falta de distanciamiento social e irresponsabilidad que tienen muchos comerciantes al vender. A estas alturas de la situación ya no se puede condenar a los ambulantes si no tienen más ingresos, pero, eso no significa que quieran columpiarse y hacer lo que les da la gana.
Lo que hizo o pretendió hacer el parásito infectado con el virus de la estupidez es un delito y doble además. Está contemplado en el código penal pues por romper el aislamiento social y tratar de contagiar deliberadamente a una persona en el caso sea consciente de tener una enfermedad, podrían caerle entre 3 y 10 años de cárcel . Ojalá este sujeto tenga al menos un correctivo a su criollada. Lo justo para castigar su actitud de vivazo. Ese pensamiento descompuesto de creerse amo de la calle y sentirse orgulloso por supuestamente demostrar que puede pasarse a cualquiera por donde no le llega el sol. ¿Y si para él y algunos solo fue una broma?, pues que le salga cara.
Hasta el momento más de 5 mil 570 peruanos perdieron la vida por la pandemia. Por ellos, no estamos exagerando. Miles de familias que vieron a su ser querido ingresar a un hospital, para luego no verlo nunca más, sabiendo que solo se convirtió en una estadística de la enfermedad. Con eso no se juega. Y la escoria que pretenda hacerlo debe ir directo a la cloaca.
En el Perú hay un virus que no tiene nada que ver con el coronavirus. Esta ahí, en la mente y accionar de muchos que incluso no quieren curarse. Vive en ellos, desde hace mucho tiempo antes de que el mortal COVID-19 naciera.
Imagen: Captura ATVNoticias











Êse tipo del que se habla carece de buenos sentimientos, su comportamiento obedece a no haber sido corregido en su debido momento, por ello sus actitudes no son las adecuadas, debe ser sancionado ejemplarmente y darle de inmediato un tratamiento psiquiàtrico. De estos tipos hay muchos en todos los niveles, lo vemos con frecuencia