El pozo de los deseos de Santa Rosa de Lima
Isabel Flores de Oliva, conocida y venerada por todos sus fieles como Santa Rosa de Lima, nació en abril de 1586 en la ciudad de Lima. El día central de su festividad es el 30 de agosto y como todos los años, esa fecha será especial para recordar a la Patrona de Lima, el Perú (desde 1669) y del Nuevo Mundo y Filipinas (desde 1670).
La Santa limeña que fue canonizada por el papa Clemente X el año 1671, también es Patrona de institutos armados y policiales como la Policía Nacional del Perú y las Fuerzas Armadas de Argentina. En nuestro país, su día central es festivo no laborable, y en esa fecha será infaltable en la programación turística para el fin de semana largo, una visita al pozo de los deseos de Santa Rosa de Lima que se ubica en su convento de la Avenida Tacna. El pozo cada año recibe a una multitud de creyentes en la benignidad de la milagrosa santa limeña. Las colas para ingresar al santuario se registran durante todo el día en donde los fieles y creyentes dejan escritos sus deseos y elevan oraciones a «Santa Rosita», una de las santas peruanas más queridas del pueblo y a la que se le atribuyen imnumerables milagros concedidos.
Hacer cola desde temprano
La apertura del santuario se realiza desde las 8 de la mañana y esta a cargo de los padres dominicos. La experiencia se extiende hasta avanzadas horas de la tarde tratando de que el máximo número de personas puedan dejar sus deseos en el pozo. Dice la tradición que la carta debe caer dentro del mismo y no quedar entre sus rejas para que así el deseo sea cumplido.








Isabel Flores de Oliva, más conocida como Santa Rosa de Lima, fué el primer Santo de América y es Patrona de Lima, además es Patrona de institutos policiales del Perú y de las fuerzas Armadas de Argentina y de otras instituciones de América. Sus padres querían que se casara, pero, Rosa se resistió por más de diez años, finalmente hizo voto de virginidad ante la imagen del » Doctorcito » para confirmar, su resolución. Al cabo de unos años ingresó a la Tercera Orden de Santo Domingo; a partir de entonces fué por el camino de la Santidad que conduce a la casa del Señor.