Comercio Informal: la necesidad económica no está reñida con ser responsable

Datos alarmantes
El índice de contagios de la Covid-19 en el Perú avanza a velocidad de vértigo. Suman más de 178 mil 900 contagios, y 4890 decesos. En todas las regiones ya hay fallecidos. Lima concentra más del 62% de contagios. Y queda todavía camino por recorrer.
La calle o morir
Quienes trabajan en el sector informal, ante la desprotección del Estado, salen a la calle, exponiéndose al virus. Su desobediencia ha disparado las cifras. Pueden morir y lo saben, pero salen a la calle. Para estas personas, frases como quédate en casa no están en su vocabulario. Sus medios de vida giran alrededor de la informalidad. Trabajar o
morir, parece ser su lema.
No se puede tapar el sol con un dedo
Pero cómo se le responde a toda esa gente cuyo modus vivendi es la informalidad, en un país donde 8 millones de peruanos llevan años de años sin acceso al agua potable y donde todavía hay quienes tienen esteras en vez de casas. Si no se tiene qué comer, ¿qué se debería de hacer entonces?
Los ambulantes, una lucha por la supervivencia
Esto del comercio informal no es nuevo. Los vendedores ambulantes encarnan la lucha informal por la supervivencia. Son reflejo de un Perú de primera y de segunda, consecuencia directa de la desprotección que enfrentan siempre los más vulnerables.
Heridas abiertas
Lo que pasa es que ahora en el Perú, la lucha por la supervivencia se ha convertido en el pez que se muerde la cola. Ha abierto heridas mal encostradas. Son heridas en permanente supuración, en un país que ahora se debe mirar al espejo para mirar adelante y apostar por plantearse, cuando la tormenta haya pasado, una reestructuración del
mercado laboral con oportunidades reales, un cambio en el sistema sanitario y el desarrollo de una educación pública de calidad, sin perder de vista la tecnología.
Dar la vida por los nuestros
Lo concerniente a las carencias, ya lo conocíamos, lo que no, lleva por nombre Covid-19. Agarró al mundo por sorpresa y en silencio. Es un virus que nos recuerda a cada minuto que somos mortales.
Hay que aprender a protegerse
Ahora bien, si se trata de hacerle frente al virus en primera línea, eso no debe estar al margen de la protección. Hay que respetar el distanciamiento y el uso de mascarillas. Protegernos de forma responsable nos salvará y evitará poner en riesgo a los nuestros. Protegernos es la clave si estamos en la calle.
Un dato alentador y positivo
Cajamarca, donde también hay comercio informal, es un buen ejemplo de respuesta a la Covid-19. Ahí, la comunicación y el trabajo conjunto entre autoridades y población que acató las medidas a tiempo, ha ralentizado la propagación del virus. A la fecha suman 853 contagiados, 358 recuperados y 14 fallecidos. También está el caso de Oxapampa. Datos positivos e iluminadores entre tanta oscuridad.
Dos verdades
A menos que se trate de gente que desprecia la vida, hay dos verdades en las que todos estamos de acuerdo, una es: vivir es un bien preciado y la segunda: por los nuestros nos jugaríamos el pellejo. Pero la necesidad no tiene que estar reñida con ser responsable. ¿Cierto? Y en ese sentido los peruanos, tenemos todavía mucho por aprender.
Foto: El Comercio












Totalmente cierto empujar el coche en el mismo sentido: Gobierno y pueblo, obedecer las normas con respeto y sin engaños por ambas partes y no dejar de sancionar ejemplarmente a los que no respetan las reglas. » Unidos Venceremos «