¡Atención! Un virus parlamentario amenaza Perú con más de lo mismo

Aviso de servicio público, un nuevo virus recorre Perú, se ha instalado en el Congreso de la República, es un virus letal que además de arrancar la ilusión a los peruanos se ha quitado la máscara y amenaza contagiar a toda la población.
Surgió como cura cuando el presidente Martín Vizcarra decidió el 30 de septiembre de 2019, disolver un congreso dominado por el fujimorismo y donde había quedado rota la división de poderes en la nación. Con dicha disolución se buscaba encaminar un nuevo episodio de la vida parlamentaria, una vacuna que
se suponía, nos libraría de ese “entrampamiento político que ha impedido que el Perú crezca al ritmo de sus posibilidades”, palabras del propio presidente Vizcarra. Y es que dicho hemiciclo había quedado muy pero muy alejado de los problemas reales que afectaban a la población. El cierre, quien no lo recuerda, fue un espectáculo de fumigación bochornoso.
Más de uno quiso prenderse con las uñas a su cargo. La reacción ciudadana dio la vuelta al mundo. De todo ello quedó una pequeña luz al final del túnel, una luz que aspiraba con unas nuevas elecciones
iluminar el camino hacia un Perú con sus diferencias pero donde todos, sobre todo en un momento crucial y doloroso como el que estamos viviendo, cumplieran su papel en favor de su partido, sí, pero sin que ello signifique darle la espalda al proyecto peruano.
¿Y en qué ha derivado todo eso? Cuál es la imagen que se proyecta ahora cuando solo han transcurrido tres meses del nuevo congreso y pareciera que llevaran ahí años enquistados como lobos aviesos que esperan cualquier descuido para atacar a su presa y remar a su terreno ¿No se suponen que representan al pueblo? ¿No se supone que deben predicar con el ejemplo? ¿No se supone que trabajan en base a problemas reales? ¿Realmente hay una necesidad de que la mesa directiva del congreso que preside Manuel Merino de Lama, contrate asesores en medio de una pandemia sin vacuna y destinando sin la menor vergüenza S/337 mil 898 al mes, única y exclusivamente para el personal que trabaja con ellos? Y todo con autorización de aquellos que integran la Mesa Directiva: Merino de Lama, de Acción Popular; Luis Valdez, de Alianza para el Progreso y primer vicepresidente; Guillermo Aliaga, de Somos Perú y segundo vicepresidente y María Teresa Cabrera, de Podemos Perú y tercera vicepresidenta.
Es una vergüenza que mientras médicos de escasos recursos hacen frente a la pandemia como pueden en hospitales públicos y donde más de uno muere por falta de equipamiento, los congresistas se blinden con un seguro privado que cuesta 35 millones de soles anuales ¿No somos acaso todos iguales? ¿No tendrían acaso que hacer uso ellos también de su cobertura de SIS o Esalud? ¿Por qué tienen ventajas, si se buscaba encaminar el parlamento a resolver los verdaderos problemas del Perú? ¿Por qué discuten leyes a toda velocidad y mal gestionan el tema administrativo y legislativo? El Ejecutivo ya observó la ley, pero ellos buscarán aprobarla por insistencia, señores por favor, ¿Intentar formalizar el servicio de de taxi colectivo? ¿No será que esto es más de lo mismo y que ahí adentro la corrupción sigue campeando a sus anchas?
Grande es la decepción de los peruanos al ver estos espectáculos o al enterarse que los representantes de la patria, a quien unos y otros confiamos nuestro voto no son capaces de pensar en los peruanos que lo están pasando realmente mal en estos momentos ¿No era la idea hacer borrón y cuenta nueva? ¿Hay vacuna para este congreso nuevo? O acaso nos enfrentamos a una pandemia más y que a la par de la
covid-19 terminará por decirnos que estamos verdaderamente desamparados y que los legisladores de la patria, siguen mirándose el ombligo a puerta cerrada.
No se olviden que si están ahí es gracias a nuestros impuestos. ¿Gratis deberían de trabajar también no? La pandemia del populismo y la demagogia no han desaparecido. Un nuevo virus recorre el Perú y se ha instalado en el Congreso de la República. Queda pues mucho camino por recorrer.
Foto: Elpais.cr












Este Congreso se ha adaptado. Cambia la «cultura combi» por la «taxi colectivo».