Si Perú juega en casa ¿por qué sales a la calle?

Luchamos como nunca y después de 36 años llegamos al mundial, se pudo al menos. Por varias semanas nuestra blanquirroja resplandeció de norte a sur. Había un país latiendo. Vibraban las pantallas. Éramos el orgullo. Había fútbol, el toque corto, elegante que nos caracterizó. Ya para entonces éramos una potencia gastronómica, se exportaba nuestro paladar al mundo. La comida peruana contagió habitantes de recónditos terruños, sin contar el fuerte incremento de esas olas de turistas sedientos por subir a las ricas montañas y hermosas tierras que heredamos de nuestros ancestros.
¿Y ahora?
Basta hacer un barrido a las imágenes publicadas en internet sobre nuestro país. ¿Y qué vemos? Un porcentaje de peruanos que impide detener el virus porque en medio de una pandemia mundial, desafía a las autoridades y salen a la calle. Vemos gente en mercados, sin distancia, unos sin mascarilla y comprando todo a todas horas, apretujadas colas extensas e irresponsables y, en zonas como Piura, la desesperación de quienes sin respetar el distanciamiento, exponen sus vidas y la de muchos a cambio de una caja de cervezas adquiridas con dinero público; brindado, supuestamente, a poblaciones vulnerables para que puedan comer.
Inquietan y aterran los cadáveres embolsados en la morgue de Iquitos. Son las mismas imágenes que se vieron por primera vez en Wuhan y hace semanas se lloraban en el norte de Italia, son las mismas que se acumulaban en una pista de patinaje en España, porque ya no había dónde ubicar a los muertos.
La jugada de más, siempre
En el Perú ha salido a relucir nuestra viveza criolla. Se abusa de lo permitido. Claro que se tiene que ir a comprar alimentos, pero por qué irse de la mano al codo. Se infringe la ley con descaro. Se exhibe la chispa de los que hacen todo mal pero al toque. No se diferencian por estratos sociales, ni por color de piel, residen en barrios de clase media, en distritos populosos, pero portan el mismo gen. Estos sujetos habitan en Miraflores, Jesús María, San Isidro y han tendido puentes con otros irresponsables que viven en Comas o Villa María del triunfo y otros rincones de la costa, sierra y la tan golpeada selva del Perú.
No les importa jugarse el pellejo. “Si no trabajo no como”, denuncian algunos, otros, los más osados, sacan pecho para exhibir la bandera del a mí no me va a pasar nada. Todos ellos buscan la calle como si guardaran el deseo resignado de cumplir una venganza tardía a un Estado que los abandonó hace tiempo; actúan como si tuvieran que cumplir su más lúcida proeza, dispuestos a ganar en un juego verdadero ¡Pero esto es la muerte! Y con la muerte no hay juego que valga, porque es lo más verdadero que todos nos podamos imaginar.
No se puede generalizar, una parte de la población peruana merece aplausos. Están aterrados y se toman todo esto muy en serio, entienden lo vulnerables que somos todos ante un virus que agita el mundo, sin embargo todo esfuerzo puede resultar inútil por esos pocos acorazados de egoísmo que siguen poniendo la vida de los demás en peligro y haciendo que así se extienda por muchos más meses el virus que a cualquiera puede matar.
Quienes no respetan la cancha de juego no son conscientes de que de seguir así el colapso se avecina. Estamos ante la otra cara de la moneda. Lo peor todavía no ha llegado. El invierno galopa con sus nubes blancas que anuncian un desastre, si no tomamos conciencia. Aunque no está comprobado que con las bajas temperaturas el virus incremente contagios y fallecimientos de proporciones bíblicas, ese escenario puede darse, podría estar a la vuelta de la esquina, y sin duda lo estará si a la vuelta de la esquina sigue apareciéndose la gente como si nada estuviera pasando.
Si el partido de Perú se juega en casa, ¿por qué sigues saliendo a la calle?
Foto: GEC












El presidente Vizcarra actùa muchas veces correctamente para solucionar el problema que el Perù tiene y que lo es a nivel mundial (Corona virus ), pero no es recomendable estar insistiendo las recomendaciones en todos los canales de la TV. todos los dìas tarde mañana y noche. Se informa constantemente que las empresas se pueden ir a la quiebra, despido masivo de trabajadores y que nos preparemos a que todo va ha cambiar y que nada serà igual. Es lògico que con estas noticias dadas constantemente los trabajadores estàn asustados y eso permite algunos desajustes en las actitudes de las personas . Aclaro que la mayorìa de peruanos sì cumplimos con las recomendaciones dadas por el Gobierno