Segunda vuelta: es momento de exigirles un compromiso y garantías, por el bien de los peruanos

El tiempo se agota y ya no estamos para preguntas, estamos para exigir. Ahora toca encontrar una solución en medio de todo este panorama empantanado, en el que se ha convertido la política peruana,
está en juego el futuro de nuestros hijos, pero también el nuestro. La realidad es la que tenemos: un país empobrecido, saqueado por sus políticos, un país cuyas distancias y heridas sociales se han agudizado con el tiempo, no ha habido interés por recuperar el Perú en su conjunto, corrupción, miseria y empobrecimiento cada vez mayor del sector más olvidado de la población, con el añadido ahora de las muertes por Covid-19.
Por todo ello ahora no es de extrañar que Pedro del Castillo y Keiko Fujimori se erijan como las alternativas más votadas en la primera vuelta electoral, lo parece, pero raro no es que se tengan que disputar una segunda vuelta electoral tras una obtención de votos ínfima, algo que nunca antes se había visto en unas elecciones.
Una reacción de un pueblo dormido
Todo esto tiene un significado evidentemente. Es una respuesta. Una reacción, un recordatorio, una realidad de un país falto de lo más básico, un pueblo que clama educación y trabajo y que ha visto fracasados los intentos de los últimos gobernantes, es un pueblo que durante más de cuarenta años viene sufriendo marginación extrema y que ahora ha querido hacerse escuchar.
Lo que no se puede hacer de ninguna forma
Sin ánimo de satanizar a ningún candidato, hoy toca sacarle ventaja a esta realidad para muchos abismal, está claro que no se puede retroceder a modelos económicos de ejecución fallida que, abanderándose como bolivarianos o chavistas, claman con resucitar, esa no puede ser la respuesta a la desigualdad tan marcada que impera en Latinoamérica y el mundo. Perú no es Bolivia, Perú no es Venezuela. Por otro lado tampoco tiene caso pretender imponer un régimen comunista en el Perú, pero mucho menos un capitalismo asesino porque ya venimos viendo los resultados.
Políticas inclusivas reales
Debe haber políticas más abiertas, más integradoras e inclusivas, políticas realmente más preocupadas por lo que acontece en los espacios más desfavorecidos de nuestro país, pues ese ha sido uno de los problemas más graves de nuestra sociedad desigual. El hacer la vista a un lado, el no mirar el reclamo de un pueblo que ha visto burlado su voto durante muchos años.
El Perú no se puede dividir más
Diversas voces salen ahora de uno y otro lado a manifestarse en defensa de Keiko Fujimori o en defensa de Pedro Castillo. El Perú está ahora dividido, no permitamos que se divida más. Analicemos la situación en su conjunto. Valoremos realmente qué es lo que importa en estos momentos y lo que a nosotros como peruanos nos interesa es que a ninguno de los candidatos se les ocurra aprovecharse de su poder para tomar decisiones que nos conduzcan por la senda del empobrecimiento. Los totalitarismos provengan de izquierdas o de derechas no han desaparecido y el Perú está a tiempo de no entregar su gobierno a un régimen de este estilo.
Un compromiso a los candidatos
Es por ello que exigimos, al margen del candidato que salga elegido, un compromiso por parte de ambos, si es por escrito y en acto público mejor, un compromiso en el caso de Pedro Castillo a deslindarse del Conare, a tomar distancia con el Movadef, y sobre todo a desmarcarse del discurso senderista con el que se lo ha señalado. La señora Fujimori por su parte debe comprometerse a respetar los derechos humanos, tan menoscabados por su padre y debe deslindarse de Vladimiro Montesinos y de todo aquello que la vincule con la corrupción, no deberá negociar el Perú con las empresas, sino trabajar por el bien de todos los peruanos y eso, de ser elegida, tendremos que verlo.
Tiempo de aceptar nuestra diversidad
Por ahora las encuestas favorecen a Castillo con un 41% frente a un 21% de Keiko. Pero ya sabemos que con las encuestas cualquier cosa puede pasar. Los peruanos sabemos que es tarea difícil, pero debemos también darnos cuenta de que el tiempo es corto, por ello no caigamos en enfrentamientos inútiles, ni en debates tramposos que orquestan algunos medios de comunicación o redes sociales, es tiempo de aceptar que en esta realidad que se nos viene tendremos que juzgar con detenimiento toda acción, toda propuesta, toda elección y si vemos que el gobernante electo no cumple tendremos que salir a reclamar ese compromiso como ya se hizo. Así que no les quepa duda. Los peruanos ya estamos hartos. Los tiempos han cambiado y que mejor que estemos ad portas del bicentenario. Es tiempo de mirarnos unos a otros. Tiempo de sentarnos a hablar. Tiempo de aceptar nuestra diversidad para crecer como nación, sin complejos y con un único interés: el bien de todos los peruanos.
Foto: Andina












Se debe de firmar un compromiso como se aconseja en el artículo y si nó lo cumplen: El pueblo debe de actuar de inmediato.