Martín Charcape, un compatriota que es feliz haciendo Perú: «Soy feliz cuando veo las caritas alegres de los niños”

Martín en uno de sus talleres de folklore peruano impartidos en las escuelas de Liverpool
Lejos queda aquel mes de noviembre 2003 cuando Martín Charcape, conocido también como Martín Salsa, llegó por primera vez a UK. En aquel tiempo en su memoria perduraba el registro de un pasado virtuoso en Arequipa, ensayos durante largas horas con su grupo folklórico y lleno de afanes para tocar música a fin de deleitar en hoteles y restaurantes a turistas que observaban atentos su capacidad para el arte.
Un día Martín conoció a la que sería su mujer, «me casé con una inglesa», cuenta con orgullo y sentimiento, pero lo que Martín no imaginó era que a partir de ese flechazo su vida sería sacudida como la música misma con la que él estaba habituado a deleitar al público extranjero. En adelante tanto él y su esposa bien sabían que la vida familiar en Perú sería tarea compleja, en consecuencia, esperaron que pasará el tiempo y decidieron emigrar.
Salir del Perú
Irse nunca es una decisión fácil. Muchos saben lo que acarrea dejarlo todo, pero a veces cuando todo se pone en contra no queda otro remedio. Martín entendió pronto y mejor que haya sido pronto, que de la añoranza no se vive y que uno se las debe arreglar frente a “cada desafío que te da la vida” Saber lo dura que es la vida en Perú, saber el grado de corrupción que en aquel entonces se hacía cada vez más evidente le valió de antídoto para enfrentar nuevos retos. “Al principio cuando me instalé en UK lo difícil era el idioma, sobre todo porque la comunicación es primordial, pero luego te las arreglas para meter «tu floro».
La importancia de contar con experiencia

Estudiantes ingleses de todas las edades disfrutan de las clases de Martín Salsa
Ahora que ha pasado el tiempo Martín es consciente del talento que ha construido y desarrollado, por costumbre repite una frase que lo acompaña: «a quien Dios se lo dio, San Pedro se la bendiga»,»Gracias a Dios tengo talento para el baile y la música, y la cocina que es herencia de mi madre, a ella estoy muy agradecido porque me enseno a cocinar», confiesa.
La reserva del destino
Así es como por obra y gracia del destino un día que está escrito en la vida de Martín como uno de los días más importantes de su vida, un grupo de profesores ingleses entró en contacto con él. La finalidad: ofrecerle una oportunidad de trabajo. Consistía en dar talleres en varias escuelas sobre música andina, bailes latinos, como salsa, merengue, bachata, reggaetón. De inmediato aceptó el desafío «llegue a tocar por todas las ciudades de UK», dando clases en diferentes colegios, sin duda es una oportunidad inimaginable, una entre mil, pero dado que Martín contaba con experiencia dejó muy en alto el nombre del Perú. Su vida entonces dio un vuelco trabajando de lo que él más sabía hacer. Ahora Martín es consciente de lo importante que es hacer lo que a uno le gusta y enfrentar desafíos que la vida impone. A él le ha tocado difundir lo nuestro «música andina, bailes populares latinos, así como también nuestra deliciosa cocina peruana”, es también un hombre agradecido con Dios porque ha sabido lidiar con las dificultades que se le presentaron en el camino, un camino que nunca termina.
El Perú siempre presente
A pesar de la suerte que ha corrido Martín no ha olvidado el Perú, que mejor manera de tener a su país presente que difundiendo la música folclórica y aunque él extraña, «uno se acostumbra y se las arregla para empezar de nuevo cada desafío que te da la vida».
Todos pueden lograr lo que se proponen
La vida que Martín hizo posible es la vida también de muchos que quieren intentarlo y no saben cómo hacer para perseguir sus sueños, él por su parte aconseja que quien quiera lanzarse lo haga y no dude, “que siga adelante y sea perseverante pues todo lo que uno sueña exige un esfuerzo para hacerlo realidad, es importante pensar en positivo y no perder la fe en Dios que siempre nos da… porque si no sabemos aprovechar nuestro momento, luego es tarde».
La pandemia no le hizo perder la fe
Incluso en tiempos de pandemia Martín supo improvisar cuando en UK todo cerró, pero como buen peruano asegura: «peores cosas he pasado en Perú, así que una raya más al tigre no pasa nada, estaba chambeando de amanecida, pero luego abrieron de nuevo y volví con mis trabajos en cocina, mis clases en colegios, además de las clases de baile».
Nuevos retos
A pesar de las dificultades no deja de seguir soñando, sabe que «siempre hay metas, llegas a una pero luego quieres seguir con otros proyectos, quizá en un futuro no muy lejano tenga mi pollería, algo que él ha detectado “que hace falta aquí en Liverpool».
Seguro lo consigue, sobre todo porque tiene claro y es lo más reconfortante para él la importancia de difundir la cultura peruana y latinoamericana, “soy feliz por enseñar y cuando veo las caritas alegres de los niños”. Martín es todo un ejemplo de superación y perseverancia. Tiene a la fecha una familia con cuatro hijos y lo cierto es que sigue aprendiendo de la vida, del día a día, de la gente que va conociendo, pues está convencido que uno nunca deja de aprender.












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