Los menos culpables
Ojalá la boca se me haga chicharrón y tenga que rectificarme después de esta publicación. Ojalá esta sea la patinada periodística más grande de mi vida y tenga que pedir mil perdones por mi pesimismo. Ojalá los deportistas que todavía no compiten me callen la boca. Ojalá señores, ojalá mí Perú.
Desde que el pasado domingo 28 de julio, día de la patria, se iniciara la participación de los deportistas peruanos en los juegos olímpicos, estamos viendo como uno a uno, cada uno de ellos van siendo eliminados. Casi todos han tenido bajas actuaciones y en los peores casos han quedado en los últimos lugares en sus respectivas competencias. A pesar de todo este panorama, estoy seguro que el Perú los felicita sinceramente. Estoy seguro que todo el país les agradece por ir a unas olimpiadas a representarnos con orgullo. Por el esfuerzo de su clasificación a unos juegos de esta envergadura y por dejarlo todo en cada competencia intentando dar una alegría a todo un país que los sigue con ilusión: les decimos Gracias, muchas gracias de verdad.
Ustedes son los únicos que no tienen la culpa de sus derrotas y no cabe la más mínima crítica sobre cada una de sus performances deportivas, pero, la realidad es la realidad señores, y lo cierto es que estamos a años luz del nivel competitivo de otros países. Delegaciones como Brasil, Colombia, México o Ecuador han mejorado notablemente. Han aumentado su representación deportiva en estos juegos y ya empiezan a ver las cosecha de lo que hace algún tiempo decidieron sembrar. En el Perú también vemos la cosecha de lo que nuestras autoridades siembran desde hace años: presupuestos ínfimos para el deporte, toda la preferencia y vanagloria para el fútbol como si fuera el único deporte que existiera, y sobretodo, estupidez y mediocridad de nuestros dirigentes que muy sueltos y sonrientes dirán: «Hemos ido a estos juegos a ganar experiencia».
¿Hasta cuándo vamos a ir en busca de experiencia? A las competencias internacionales se va a ganar, no a lograr experiencia y eso en todos los deportes y niveles. No queremos hablar de fútbol, pero para muestra basta un botón: el 28 de julio después del cotejo en que Alianza Lima cayera derrotado por 3-0 frente al Atlético de Madrid su administradora dijo que se trataba de «un resultado rescatable» ¿Qué es lo rescatable para esta señora? ¿perder por 3 a 0 y no por más? entonces, ¿ la sacamos barata? Esa es la esencia de nuestra dirigencia señores. En los meses previos a estos juegos olímpicos nuestra velerista Paloma Schmidt, tuvo que vender pulseras para costearse sus entrenamientos y prepararse de la mejor forma posible para Londres 2012. Nuestros deportistas que nos representan en la máxima justa deportiva son los héroes y no los villanos de la película. Son los grandes sacrificados y por cada una de sus derrotas un cabrón dirigente debería rendir cuentas. Por cada eliminación debería haber una explicación de la autoridad oficial competente. Pero no será así porque la raíz esta podrida y mientras no se estirpe de cuajo, el mal seguirá presente.











Totalmente de acuerdo con lo expresado por el periodista sobre la nota. Las autoridades y dirigentes deportivos deben renunciar de inmediato para dar cavida a nuevas personas con otra mentalidad y que reciban todo el apoyo del Estado para el resurgimiento del deporte peruano ( no me refiero al fútbol ). Nuestros deportistas son jóvenes y lo único que necesitan, mucho más apoyo en todo sentido y la preparación de nuevos deportistas.