Escapulario
No llevé conmigo tus ropas, desistí de cargar con más recuerdos físicos. Solo colgué en mí aquel escapulario que solías tener entre tus manos al rezar, el mismo que pendía de tu cuello la mayoría de días de tu vida. No han pasado todavía cuatro meses, pero a la vez ha pasado tanto tiempo. Las horas de cada día se multiplican por mil en el tiempo si es que pienso que ya no puedo llamar a casa para saber cómo estás, ya no hay como preguntar por mamá.
Pensaba que cierto tipo de cosas yo solo podía verlas en las novelas más lloronas. Creía que cualquiera de esas situaciones solo podían pasar en cualquiera de esos mismos dramas que compartimos en casa, sí, cuando todavía éramos cuatro, cuatro, más nuestro querido perro y las palomitas de siempre, cuando nosotros éramos, cuando todavía no asomaba en mí la idea de dejar el querido terruño. Luego, pasaron los días y primero se fue el travieso Tilín, después Papá Eduardo y ahora tú.
Saberte aún despierta y llegar después de doce horas de vuelo para bajar del avión y recibir la noticia de que ya no despertarás más debe ser una de las situaciones más dolorosas del mundo. El dolor prende más cuando te dicen de aquí y de allá »ella te estaba esperando». El malestar podría ser multiplicado por mil cuando escuchas de alguna lengua viperina »este chico se alejó de su Mamá ,claro, si vive en Europa» ¿Tú también lo escuchaste verdad? ¿Recuerdas, que yo te miraba a través del cristal mientras tú me hablabas profundamente dormida? Bien dicen que en los velorios puede pasar de todo y hasta algunos se atreven a contar chistes.
¿Sabes mamá Rut? Yo no siento nada. No siento ni sentí nada del filo de esos cuchillos hacia mí. Solo éramos tu y yo y nuestro profundo dolor, solo el tuyo y el mío. Cuando partí de mi morada lo hice con la esperanza de verte y hablarte una vez más. Me aferré a esa posibilidad que por unas horas de diferencia horaria no pudo ser, nunca antes le había dado tanta importancia a ese pequeño detalle.
¿Ahora, quién tiene la culpa? ¿Yo? ¿Tú? ¿El piloto del avión? ¿Mi nuevo trabajo?…¿No nos interesa verdad Mamá Rut? Tú y nuestro padre celestial decidieron que eso fuera así, doloroso por fuera, justo por dentro…ahora tengo tu recuerdo. Te vi dormida, bonita, como sonriendo y dándonos lecciones hasta en tu último minuto de tu vida terrenal.
Madre, me voy a tomar un cafecito ¿ya? y no te preocupes por tu escapulario. Lo tengo aquí conmigo, siempre en mi pecho como te tengo a ti.






Te llevaste lo mejor, todo lo q ese escapulario contiene fue, es y sera la vida de oracion y devocion de una madre a una MADRE !! lo q tu tienes en tus manos es la mejor herencia y sera eterna porque es ESPIRITUAL .
No llevaste contigo sus ropas y desististe de cargar con más recuerdos físicos porque la presencia intangible de tu mamá está siempre contigo… Como el oxígeno en el aire que respiramos, tan impalpable pero perceptible y necesario para vivir…
No han pasado 4 meses, ni 4 años, sin embargo es tan relativo el tiempo cuando queremos a alguien y no lo tenemos, así como cuando lo tenemos , lo sentimos; y a pesar de esto no lo podemos ver.
Ëso es lo que vale, lo que sientes en tú corazón, lo que escribes arriba es maravilloso porque nace de tu corazón y de tú conciencia.