El Santo Esqueleto: la devoción prohibida del Niño Compadrito
En estos días de Halloween con historias espeluznantes de lo macabro y los espíritus, viajemos a Cuzco para conocer la historia de “El Niño Compadrito”.
Por: David Linn
El Niño Compadrito es una figura popular, casi de culto del Cuzco, con muchos devotos. Generalmente se cree que es el esqueleto auténtico de un niño, del cual solo se ve el rostro; el resto del cuerpo está completamente cubierto con ropa.
El rostro también tiene cabello largo, ojos de cristal, pestañas y dientes. El esqueleto se conserva en una urna de cristal. Para aumentar el misterio, algunos creen que podría ser el esqueleto de un animal, como un mono.
Según una conocida historia sobre el origen del esqueleto, una joven llamada Isabel Cosío se perdió en la zona de Tambomachay, cerca de Cuzco. Un niño pequeño apareció y, después de ayudarla a llegar a casa sana y salva, se reveló como el Niño Compadrito. .
Según la leyenda, el esqueleto pertenece al hijo de un virrey español y una princesa inca, por lo que puede realizar actos buenos o malos. La Iglesia Católica no ha aceptado el culto a El Niño, que se remonta a la época del virreinato y a la fusión de las creencias indígenas con la fe de los conquistadores.
En 1975, Monseñor Luis Vallejos, obispo de Cuzco, prohibió el culto, alegando que impedía el progreso y la ilustración. La figura fue trasladada a un escondite cerca del pueblo de Huayllabamba, al sur de Machu Picchu, donde continuó siendo venerada en secreto.
Monseñor Vallejos murió en un accidente automovilístico en 1982, lo que se interpretó como una venganza directa del Niño Compadrito. Tras este incidente, El Niño ganó miles de nuevos seguidores.
Finalmente, la leyenda de El Niño… El Compadrito refleja el espíritu inquebrantable de la fe andina. Esta figura, atrapada entre la vida y la muerte, la fe popular y la condena oficial, demuestra el espíritu único del pueblo de Cuzco. A pesar de la historia de condena por parte de la Iglesia, el culto no solo sobrevive, sino que continúa ganando popularidad.
Más que una simple figura, El Niño Compadrito es el corazón de la fe local, demostrando que cuando las tradiciones ancestrales se encuentran con la devoción moderna, se forja un camino singular que no puede ser silenciado, asegurando que la leyenda de El Niño Compadrito y sus poderes místicos permanezcan como una pieza fascinante de la cultura peruana.
Foto: Luis García /El Comercio













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