El mudo
En estos días tuve la grata visita de mi amigo »J». Vamos a llamarlo así para no herir susceptibilidades. »J» y yo recorrimos un poco la ciudad, visitamos ciertos lugares que la economía y el tiempo nos permitieron. »J » se fue encantado de Londres, dejó esta jungla renovado al 100 % y con todas las baterías recargadas. Todo bien, excepto por un detalle.
»Good bye mudo», »que te vaya bien mudo» »buen viaje mi mudo»…así parecían despedirse de él el turco de la tienda, el vigilante del súper mercado y algún otro que lo conoció. »J» caminaba raudo porque había que abordar un avión, pero se alejaba de London agradecido y moviendo las manos con un arte torero para también despedirse.
»J» no es mudo. Pero no habla un carajo de inglés. Por eso amigo mío guardaré con cariño los cartelitos que te hice para que puedas comunicarte y pedir las cosas. Querido »J», ¡eres un monstruo de la mímica! nunca antes he visto a nadie gesticular tan bien, Marcel Marceau, el mejor mimo del mundo, es una zapatilla vieja a tu lado, todavía recuerdo ese talento salvaje que te afloró el día que te pedí comprar un par de tornillos, es verdad, nunca antes vi a nadie mover los dedos, las palmas de las manos, la cara completa y señalar las cosas con tanto arte y certeza para hacerte entender. Mudo querido, entre el turco de la ferretería y tú ese día nació una gran amistad. Un romance amical que no necesita las palabras…y cuando querías ir al baño, ¿lo recuerdas? Fue un momento de improvisación genial ante tu emergencia, un momento que dejó sin palabras al »guachimán» inglés de aquel museo.
Tu visita fue grata »J», y claro que sí, de alguna manera me vi reflejado en ti, porque todos nacemos sabiendo nada y así son los comienzos. Aquí tengo los cartelitos que guardaré con cariño: » I am looking for a tube station», espero que la próxima vez que vengas nos podamos limpiar los mocos con ellos amigo, porque no los necesitarás.
Moraleja 1: Si vives en Barcelona, no te pongas a aprender catalán pensando que nunca saldrás de ahí.
Moraleja 2: Si tienes la oportunidad, ¡ponte a estudiar carajo!…que sin inglés y sin saber tocar una computadora no se le gana a nadie.
Suerte mi mudo y hasta la próxima…no tomes a mal este pequeño relato, te has ganado un lugar especial en el libro de mis historias.











Aja……. te agarre…!!!
Y Yo aún esperando la invitación de mi amigo para conocer Londres, y tener la oportunidad de poder visitarte y no actuar como el «mudito» de tus relatos XXX, jajajaja.
Aaaaah ya sé quien es al Mudo.
Muchas gracias amigo por tan bonito regalo, tu si que vales.
Saludos, muchos saludos cariñosos a este mudito especial, que quedó sorprendido de conocer un nuevo mundo y haber logrado con mucha habilidad comunicarse con ellos lección que jamás olvidará de su amigo que lo invitó conocer Londres