Cuando el Callao era
Pese a no haber nacido en el Callao crecí escuchando las historias de un hermoso puerto pujante y tranquilo donde el orgullo de ser »chalaco» de corazón alimentaba aún más el sentimiento de peruanidad.
No fueron pocas las ocasiones en las cuales el recordado papa Eduardo nos subía a todos en su Opel Rekord del 67 y nos llevaba a recorrer el hermoso lugar que lo vio nacer. Desde nuestro autito amarillo con techo negro mirábamos las calles todavía limpias de la provincia constitucional mientras que con el rabillo del ojo apreciaba a mamá escuchar atenta los relatos de su esposo. »Esta es la calle Sáenz Peña» »Aquí yo jugaba y me trompeaba con mis primos» »Mi tía Goyita vivía por acá, muy cerca al Real Felipe». Así pasaban algunas tardes de domingo en nuestras vidas, eran recorridos entrañables por las calles del centro histórico chalaco en un viaje que era una bomba nostálgica para Eduardo y una experiencia nueva para nosotros, experiencia que llegaba a su clímax a medida que nos íbamos acercando al hermoso, impoluto y nunca bien ponderado distrito de La Punta, así, entre calles limpias, olor a fresco mar con sonido de gaviotas y playas de diminutas piedras podíamos bajar del coche que esa tarde nos parecía la mejor de las limusinas. Podíamos bajar a pasear porque nada nos podía pasar.
Hoy en las calles de la Provincia Constitucional del Callao se comenten un promedio de 15 asesinatos al mes y el puerto ostenta el triste célebre título popular de ser el emblema de la delincuencia en el Perú. Los índices de esta violencia, corrupción e inseguridad urbana han colapsado el más fatalista de los pronósticos y casi sobrepasan a los de otras capitales de países como México o Venezuela.
Todos los problemas son estructurales en el Callao. Todos, porque el inmenso manto negro del narcotráfico y sus garras enquistadas en el sector portuario han cubierto con su hediondo velo a un noble pueblo que fue cuna de grandes glorias del Perú. ¿Pero, es realmente un problema imposible de solucionar? ¿Los ‘chalacos’ de ahora, los de buen corazón, merecen vivir aterrados? Nadie lo merece.
Los mega operativos que realiza la policía peruana en el Callao no van a solucionar un problema así. No hay trabajo articulado, no hay sinergia, no se une la fuerza de quienes deberían solucionar esto en el puerto. Gobiernos regionales, locales, sociedad civil y autoridades cada uno actúa por su lado, o lo que es peor, no actúan. Mientras tanto, los taxistas no te llevan al Callao ‘ni de vainas».
Foto: Daniel Angello










El puerto del Callao es considerado uno de los más importantes de Latino américa, es el puerto marítimo principal del Perú en tráfico y capacidad de almacenaje. Actualmente para desgracia de los peruanos existe la corrupción y la inseguridad urbana, pero, estamos seguros que con las medidas que se están adoptando llegará hacer este puerto lindo lo que fue en sus inicios reinando la paz y tranquilidad