La santa de las calles de Lima: recordando a Sarita Colonia
Sarita Colonia es una de las figuras religiosas populares más conocidas del Perú; a menudo se la llama «la patrona de los pobres». Aunque la Iglesia católica no la ha canonizado oficialmente, miles de seguidores la consideran una santa.
Por: David Linn
A pesar de haber tenido una vida breve, la historia de Sarita Colonia constituye un aspecto fascinante de la cultura peruana, estrechamente vinculado a la historia de la migración, la pobreza y la fe popular.
Su nombre completo era Sara Colonia Zambrano; nació el 1 de marzo de 1914 en Áncash, Perú, y falleció el 20 de diciembre de 1940, a los 26 años, en Bellavista, Callao. Proveniente de una familia humilde, su vida no fue sencilla. Además de ayudar al cuidado de sus hermanos menores, se ganó la vida desempeñando diversos oficios, como el servicio doméstico, el lavado de ropa y la venta de mercancías.
En busca de mejores condiciones de vida, su familia migró entre Huaraz y la zona de Lima-Callao. No está claro cómo llegó a su fin su corta existencia, marcada por las dificultades, las responsabilidades familiares y la devoción religiosa; una hipótesis sugiere que pudo ser a causa de la malaria, aunque no se descartan otras posibles razones.
Fue sepultada en una fosa común en el cementerio Baquíjano, en el Callao, donde su padre colocó una cruz con su nombre. Con el paso del tiempo, la gente comenzó a asociarla con otros difuntos a quienes se les atribuían facultades milagrosas. Su devoción fue creciendo, especialmente durante las décadas de 1960 y 1970, logrando que su nombre fuera conocido mucho más allá de los límites del Callao.
Quizás debido a su origen y a las circunstancias de su vida, tras su muerte comenzó a cobrar gran importancia para muchas personas, especialmente para aquellas que se sentían excluidas de la sociedad. Entre sus devotos se encuentran migrantes de las regiones andinas del Perú, comerciantes de mercados, transportistas y otros trabajadores. Asimismo, cuenta con seguidores entre la población reclusa y personas que viven en situaciones precarias o al margen de la legalidad.
Su santuario en el cementerio Baquíjano, en el Callao, constituye un lugar de referencia fundamental para sus devotos. Para ellos, ella no representa una autoridad religiosa distante, sino alguien que comprende sus luchas y dificultades. La gente deja ofrendas, oraciones y placas en agradecimiento por los favores que consideran que ella les ha concedido.
Dos fechas especialmente significativas para sus seguidores son el 1 de marzo, día de su nacimiento, y el 20 de diciembre, aniversario de su fallecimiento. Su imagen también es habitual en autobuses, taxis, puestos de mercado y hogares peruanos.
En definitiva, Sarita Colonia no es simplemente una figura religiosa; representa una faceta de la historia social del Perú.
Su historia pone de manifiesto cómo los migrantes y los sectores populares crearon sus propias formas de devoción e identidad, incluso cuando estas se desarrollan, en ocasiones, al margen de las instituciones religiosas oficiales.
Imagen: La Republica /Andina













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