En las miasmas de la inmundicia

Establecidas las nuevas comisiones del Congreso de la República, solo podemos decir que todo en el parlamento apesta. Lo peor de la vitrina congresal ha sido elegido para presidir comisiones claves y ahora los tenemos dirigiendo grupos de trabajo que se supone tienen que producir y legislar a favor del desarrollo de sectores cruciales para solucionar los grandes problemas del país.
Ya no solo sufriremos con congresistas «niños» y «mochasueldos». Ahora el lumpen que representan la mayoría de miembros de este poder del Estado está en su máxima ebullición y la lista de impresentables que presiden las comisiones es larga en donde cada uno es más amoral, sinvergüenza y más corrupto que el otro. Y pensar que les pagamos el sueldo a estas lacras de la sociedad que encontraron e hicieron del Poder Legislativo una cloaca perfecta para seguir revolcándose y respirando del hedor que emana de la infección y podredumbre de sus propias conciencias.
Pasión Dávila, el congresista del Bloque Magisterial quien propinó un puñete por la espalda al legislador Juan Burgos y defiende lo indefendible creyéndose sus propias mentiras, es ahora el flamante presidente de la Comisión de Trabajo. En la fundamental y clave Comisión de Educación el titular es José María Balcázar, así como lo lee, el mismo que es defensor declarado del matrimonio infantil y avala las relaciones sexuales entre adolescentes, es quien tiene el más alto cargo en un grupo de trabajo que tiene por misión, imposible en este caso, el legislar por la educación de nuestro país con la más alta calidad en la enseñanza. Es lo que toca cuando se tuvo a un analfabeto funcional como jefe de Estado, el que decía que nunca tendría las uñas tan largas como para robar ni engañar al país, pero plagió el 54 % de su tesis de maestría, todo con el aval de una universidad de propiedad de otro burro pero con más experiencia en política de la mala, el de la «plata como cancha».
La lista de castillistas elegidos con la complicidad de un electorado que les dio el poder convirtiéndolos en monos con metralleta continúa y ahora son presidentes de hasta cinco importantes comisiones del Congreso, aunque en realidad, ya nada nunca más podrá sorprendernos. Wilson Quispe de Perú Libre, defensor del expresidente golpista quien vocifera a los cuatro vientos que el profesor chotano «debería estar libre», es el titular nada menos que de la Comisión de Fiscalización. En la Comisión de Justicia y Derechos Humanos se eligió como presidenta a la también perulibrista Janet Rivas, esta «madre de la patria» siempre reclamó que el sanguinario terrorista Abimael Guzmán sea sepultado y no incinerado al momento de su muerte.
Para el final, pero nunca menos importante en cinismo y amoralidad, dejamos a María Agüero de Perú Libre, sí la misma izquierdista que hace dos días se lució asegurando que “en el pueblo cubano hay pobreza, pero eso no les roba la alegría». La misma que se dice comunista, pero tiene dos propiedades en Estados Unidos valorizadas en dos millones de dólares. Aquella que se burla con sus declaraciones del dolor y la necesidad ajena y utiliza ilegalmente la cochera particular del parlamento pagada con la plata de todos los peruanos, es ahora la presidenta de la Comisión de Vivienda del detestado y alicaído Congreso de la República.
Este parlamento apesta. Se cae a pedazos y se hunde cada vez más, pero esta vez no se cumple aquella conocida expresión popular…porque aquí, las ratas no quieren ser las primeras en abandonar el barco.
Foto: Congreso












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