Actualidad de los peruanos en el extranjero

Peruanos en México: testimonio de artista arequipeño que vivió de cerca la tragedia

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Días antes del terremoto el peruano Juan Carlos Zeballos Moscairo había inaugurado  su exposición ‘Génesis Urbano’ en México, a más de diez días de la tragedia, nuestro compatriota nos relata la historia de un día que nunca olvidará.

La  escultura titulada “Hombre  rojo, equilibrio intenso  ” en metal de tres metros  aproximados  de altura parece cobrar  vida tambaleándose sobre su sólida base de metal mientras las demás  esculturas geométricas amorfas parecen imitar esta acción junto a lámparas que cuelgan del techo  y la  estructura de acero. El sonido  imponente de la tierra retumba sin encontrar final, pero  parece  estar  seguro aquí adentro. 

Como poder  movilizarse en una megaciudad con más de 28 millones de habitantes. No hay  fluido eléctrico ni  líneas telefónicas operativas, la señal de internet no funciona y por momentos solo al 15 %. No hay semáforos  activados, ni metro,ni taxis. Cientos de personas  se confunden con los  automóviles, los turistas  arrastran  sus maletas…ni  una voz alcanza, porque ahora nada es suficiente para  ser escuchado.

El pintor peruano Juan Carlos Zeballos vivió de cerca la tragedia del pueblo mexicano

El pintor peruano Juan Carlos Zeballos vivió de cerca la tragedia del pueblo mexicano

Han sido hasta el momento cuatro las  ciudades más afectadas (Cuatia, Reforma, Morelos, Puebla) y la misma capital  donde dos edificios  se derrumbaron y otros  son inhabitables (el acceso al centro de la ciudad  es imposible). Se sigue buscando  entre los escombros sobrevivientes. Hasta el momento se han reportado más de 100 muertos, el sismo  fue de 7.1 grados, sigo por  una  radio a pilas las informaciones de último minuto .

México a  dejado  de ser  una fiesta. Helicópteros y aviones colman el cielo, vuelan bajo aturdiéndote por segundos. Te estremecen y arrinconan al silencio, al miedo  y a  la  ferocidad  de la  naturaleza. Las  circulinas  de las  ambulancias no dejan de sonar, policías  en  motocicletas  preguntan casa por casa  si  todo esta bien, los  megáfonos de la policía  dan números telefónicos de emergencia , piden guardar la calma y tener  lista  sus mochilas de sobrevivencia. Parece  ahogarse  en la  desesperación  y miedo el corazón. Muchos permanecen todavía fuera de sus casas.

Son las  6 de la tarde y la energía eléctrica no ha vuelto, los helicópteros siguen monitoreando la ciudad y es  su luz intermitente que nos acompaña. Los aviones vuelven a volar cortando el aire como las uñas la carne; se desgarra todo. Veo los rostros  estériles llorando a  sus  víctimas, a su tierra, anclados en el deseo  de caminar sin la felicidad  sonámbula que  descubrí al llegar  a  esta ciudad y  el  febril deseo  de estar en casa.

 Fotos: AP, Jean Claude Peringuey

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