Actualidad de los peruanos en el extranjero

¡Cállate y disfruta!

67c80e2e384bc14efaec63461c6b77a3oUn animal de comunicación me considero a mí mismo, pues todo lo quiero comunicar. Comunicar en toda su amplitud, alto, despacito o en estéreo, a veces simplemente puedo hablar, y mientras más solo estoy en casa, suelo hablar mucho más. Me pregunto me respondo y me repregunto sin parar. ”Quítenme un brazo, pero no la palabra” solía hasta hace poco yo decir.

El trayecto entre la ciudad de Holguín y la playa de Guardalavaca en la cálida Cuba debe durar casi dos horas ,aproximadamente, a mí me pareció una eternidad. Agridulce al principio y muy dulce después, aquel viaje en ese maravillosamente vetusto y destartalado camioncito fue turismo puro de aventura para mí con esa adrenalina en punta que te pone los huevos de corbata. Angustia y autocensura sobre ruedas, con el viento en la cara, un poco más veloz que unos burritos cargadores del camino. ¿A mí, a los hombres?, ¿por qué? Pues porque entre toda esa carga humana que viajaba en el camión solo a mí se me prohibió hablar.

¿Precio de turista o precio de cubano? ¿Cuál quieres pagar?, me preguntó así de claro mi querida ”D”. Obviamente, ”lo que sea más barato” dije yo, entonces, ¡Cállate!… me dijo ella, con un rotundo imperativo que me sonó a tirano, aunque haya salido de ese par de lindos labios caribeños.

Contrariado e intrigado tuve que acatar la orden, a mí nunca se me había prohibido hablar, pero me dijeron que era por mi bien, ”oye, yo sabía lo de la isla pero no es pa´tanto ¿no?” , pensé para mí, pero no, al final  acaté y obedecí mordiéndome los labios por casi dos horas, aguantando las miradas de otros once viajantes del lugar que por supuesto sí reían, se miraban y contaban historias entre ellos. Avanzaba el viejo bólido a más de 40 por hora mientras yo contaba mis gotas de sudor en el microondas andante, de repente,  un guiño de D me alertaba del primer control policial, calladito nomás peruchito que pinta de alemán no tienes, pero si dices media palabra sabrán que cubano no eres, ni de coña, y te la meterán doblada.¡Ajá!…ahí fue que  entendí la jugada y sí que era por mi bien: el bien de mi bolsillo ¿precio de cubano o precio de turista?, no era una tontería muchachos, tampoco viveza de esa gente chévere, es lo que se aplica y créanme señores: valió la pena callar…la diferencia era abismal, el ahorro fue brutal.

Una señal de mi acompañante me indicó que habíamos llegado por fin. Había acabado el suplicio para mí. Unos metros más allá, llegamos al paradisíaco lugar, observé la  playa de Guardalavaca y otra vez impresionado no pude hablar, por largos minutos el silencio habló por mi . Después, pude respirar, mirar, nadar, beber y besar hasta que caída la tarde al ritmo del sunset decidimos volver. Avistamos otro camioncito, un año más moderno que el primero, pero antes de subir la llevé hacia una esquina y le dije que me gustaba y la quería para mí, unas doscientas veces bien fuerte y claro,  para que le durara durante todo el camino de mi silencioso retorno.          

    


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2 Comentarios »

  1. YO QUIERO CONOCER CUBA, PERO SOY AL BONDY…..MARRIED WITH CHILDREN.

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